A fines del siglo XIX, cuando El Líbano estaba dominado por los turcos, muchos de sus habitantes dejaron su tierra natal.
Argentina fue uno de los países elegidos; buscaron su lugar y se afianzaron en él.
Harib Efrem Habib El Corbani, aquí conocido como Francisco Amado, llegó con algunos de sus hermanos: Estrella, Alejandro y Gattas, en tanto Juana prefirió quedarse en el Líbano y otra hermana fue a Estados Unidos.
Los hermanos Amado
Francisco, Estrella, Alejandro y Gattas Amado llegaron a la Argentina a fines del siglo XIX.
Estrella, casada con Rahal, se radicó en Córdoba. Del matrimonio de su hijo Abelardo y Laila Fiat nacieron Coco (médico y militante radical que fue ministro de Salud en Córdoba), Martha y otro hijo.
Alejandro, Gattas y Francisco eligieron San Juan. Alejandro fue padre de Felipe, de quien descienden Coto, casado con Dadi Farran, Gordo y Gringa, todos conocidos por sus cariñosos apodos.
Gattas vivió en San Juan y fue uno de los fundadores del Club Sirio Libanés y su primer presidente. Se casó con María Flores. Su hija Martha tuvo, a su vez, dos hijas.
El nieto de Juana, la hermana que se quedó en el Líbano, Jusef Charabati, vino a San Juan en la década de 1980 a conocer a sus parientes argentinos.
Los hermanos Amado hicieron su fortuna trabajando en el comercio, abasto de carne, obrajes de carbón y leña, entre otras, con lo que adquirieron varias propiedades y una fábrica de jabón.
La descendencia de Francisco
Francisco tuvo su almacén de Ramos Generales en Chepes, La Rioja. En esa provincia se casó con Telésfora Gramajo, hija de Bernabé Gramajo y Rosa Vargas Vera (descendiente de los Vera de Tucumán).
En la casa de Francisco Amado se hablaba con mucho cariño de la tía Corsina, de su hija Madita, quienes vivían en Malanzán; de la prima Aurora Amado de Manzur, radicada en Caucete, y de la tía Saide.
Después de vivir en La Rioja, Francisco Amado se radicó un tiempo en el departamento sanjuanino de Caucete, donde nacieron sus cinco hijos: Mercedes Bernardina, Elías Teodoro Francisco, Eufemia Rosa, Filomena Rosa y Delia Prudencia.
Luego, la familia se trasladó a la ciudad de San Juan. Las cuatro mujeres recibieron su título de maestras
en la Escuela Normal Sarmiento. Tres de ellas se dedicaron a la docencia, culminando sus actividades como directoras de escuelas primarias.
Elías y Filomena eligieron la medicina, él como médico clínico y ella odontóloga; fue una de las primeras mujeres egresadas de la Universidad de Buenos Aires que ejerciera su profesión en San
Juan.
Elías, con reconocida trayectoria en la provincia como profesional médico y político, fue ministro de Hacienda, vicegobernador, gobernador y senador nacional. De su matrimonio con Aurelia Mengual nació Francisco Amado, su único hijo.
Los descendientes de Filomena, casada con Elías Peluc, fueron Jorge Alberto, médico cardiologo, y Esthela, abogada, residente en Buenos Aires.
Delia, la hija menor de “Don Pancho”, casada con Ramón Carrillo, quedó viuda muy joven, con tres pequeñas hijas a las que proporcionó esperada educación: Delia Martha, Elsa Esther (Titi) y Rosa del Valle.
De Rosa, quien por razones de salud tuvo que volver a San Juan después de casarse con José Lorenzo Pantano, a quien conoció gracias a la amistad de él con un compañero de estudios de Filomena, nacieron sus hijos Virginia Isabel, Eduardo Elías y Rosa María. |