Los años 70
En los años 70 el carnaval constituía una fiesta esperada por muchos sanjuaninos. Los corzos en las calles congregaban multitudes y las chayas, especialmente en horas de la siesta, se reproducían en todos los barrios. Ya en estos años el tradicional pomo con agua perfumada y las ramas de albahaca habían sido reemplazados por el baldazo limpio con agua sucia o las bombitas a las que, incluso, algunos ponían sal para que dolieran más cuando se estrellaban contra el cuerpo del desprevenido transeúnte.
Al caer la tarde, cuando la chaya terminaba, los adolescentes y adultos se reunían en las casas o en las veredas a tomar mate, mientras los niños preparaban el disfraz con el que, antes de caer la noche, saldrían a recorrer el vecindario.
Las radios de la provincia participaban activamente en estos festejos e incluso una de ellas organizaba todos los años la “Caravana chayera”, que recorría los barrios del Gran San Juan. El papel de las emisoras radiales fue importante también en la organización y difusión de los bailes de carnaval.
Hacia fines de esta década y comienzos de la siguiente, los carnavales públicos decayeron hasta desaparecer casi por completo. Por varias razones, entre ellas las crisis económicas, disminuyó mucho la participación de barrios, clubes, comercio e industria en la realización de carruajes para desfilar en los corsos en calles céntricas.
En la ciudad sólo se conservaron las fiestas en clubes, a las cuales algunos seguían asistiendo disfrazados. |