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En qué consiste
Cada uno de los vendimiadores recibe un número que lo identifica, una tijera y una gamela (recipiente para cargar los racimos). A la orden del capataz recorren las melgas (fajas de tierra en donde se plantan las vides en línea) recogiendo la uva que luego se lleva hasta los camiones. Hombres y mujeres cortan racimos mientras los “niños graneros” o “cachiches” recogen los granos que caen.
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Una tradición
La cosecha de la uva es toda una tradición en nuestra provincia. Muchas veces, un trabajo que comprometía a familias enteras, ya que producía ganancias importantes en poco tiempo. Padre, madre, hijos y algún pariente se dirigían a las fincas como cosechadores, mientras los viejos quedaban en las casas dedicados a los quehaceres domésticos. Esta costumbre, si bien se conserva en nuestra provincia, ya no es tan común como hace 30 años atrás.
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