Salvador Lo Cascio, médico y exministro de Salud
“Seguimos pensando con principios religiosos”
El profesional estuvo en el programa La Ventana charlando sobre embarazos, abortos, la ley de Educación Sexual en las escuelas y el uso de métodos anticonceptivos.
—¿Cuál es la situación en San Juan con relación a abortos, la ley de Educación Sexual en las escuelas y el uso de métodos anticonceptivos?
—El país ocupa el sexto lugar en mortalidad materna, los países sudamericanos nos han superado porque han encarado el tema con una seriedad médica que nosotros no hemos tomado. Seguimos pensando con principios religiosos, sin hablar de educación sexual, la prevención del embarazo, la planificación familiar y de la mujer que decide realizarse un aborto.
—¿Cuántos abortos hay en San Juan?
—Hace varios años que no leo estadísticas porque salen con tres o cuatro años de demora y no son lo suficientemente fehacientes. Pero si vamos cualquier día al Hospital Rawson y a las terapias, vamos a encontrar a una madre joven o a una chica adolescente con un compromiso séptico provocado por un aborto mal realizado, a veces hecho por matronas, por una vecina o una amiga.
—¿Qué experiencia tuvo como ministro de Salud de la provincia?
—En 2002 lancé un programa que se llamó Plan Mujer, que venía con fuertes recursos del Banco Mundial, que nos regalaba anticonceptivos y profilácticos. Montábamos varios consultorios con el objeto de captar a las adolescentes o madres solteras para enseñarles la forma de prevenir un nuevo embarazo. Desgraciadamente después que dejé el Ministerio de Salud, vino otro ministro que tenía un criterio totalmente distinto, inclusive tengo entendido que no repartió ni siquiera los anticonceptivos que enviaba la Nación. Previo al lanzamiento de este plan tuve una interposición judicial.
—¿De quién?
—El clero de acá, a través de dos abogados, hizo una presentación judicial de no innovar, yo comuniqué eso a la Nación, porque este plan era provincial pero con fuerte apoyo nacional. Tuve la presencia de 5 profesionales abogados de Buenos Aires, con toda la bibliografía para aclarar el tema. El juez Lloveras era quien tenía la presentación, nos dio la razón y pudimos implementarlo.
—¿Hay políticas públicas que se pueden implementar para prevenir un aborto?
—En Chile o Uruguay cuando una mujer embarazada llega al hospital para someterse a un aborto, lo primero que le preguntan es ¿por qué y qué problemas tiene? En este ámbito tienen todas las soluciones para ayudarle a esta madre, le ofrecen un sueldo por los meses que le restan de embarazo, un tratamiento psicológico, un apoyo religioso y filosófico y si no quiere criar al hijo, le buscan un hogar sustituto. Después del parto le dicen qué tiene que hacer para no volver a quedar embarazada.