Manuel Lemos. La historia de un gallego soñador y su gran obra

Manuel Lemos, fundador de La Superiora, convertida en un centro cultural y deportivo de primer nivel.

 Manuel Lemos nació en Galicia y llegó a la Argentina con 17 años. Los empleados más antiguos de la bodega aún cuentan la anécdota: en el viaje en barco desde España, conoció y se hizo amigo de una monja, y fue por el cariño y la admiración que le despertó esa mujer, que cuando abrió su primer local de venta de vinos en Buenos Aires, en el año 1897, le puso en su honra La Superiora.


Por entonces compraba vagones de vinos a Mendoza y San Juan, los envasaba con su marca y los distribuía; en un año había logrado abrir cinco sucursales. Con la idea de llegar a la mesa del consumidor sin intermediarios para asegurar la pureza del producto, Lemos comenzó a abrir sucursales en el todo el país. En 1911, la firma se convertía en la primera productora de vinos, compró la primera bodega y viñedos en Mendoza. Lemos era un hombre que nunca estaba quieto y estaba convencido de que no había límites para el crecimiento.

Lemos dio sus pasos iniciales en la industria vitivinícola fundando su primera bodega en Rusell (Maipú), en Mendoza, y luego compró en un terreno en Villa Krause. Allí fundó La Superiora, que recibió el nombre en homenaje a una monja que conoció durante su viaje en barco. Otros dicen que el nombre La Superiora lo puso en honor del pueblo donde nació.

En 1920, iniciaba en Vila Krause la construcción de una bodega que inicialmente tenía una capacidad de 25.000 hectolitros y que llegó a tener 140.000 hectolitros. En 1927, el empresario realizó un convenio con la empresa Ferrocarril al Pacífico para llegar con trenes hasta las mismas instalaciones de sus bodegas en San Juan y Mendoza, y en la estación Palermo construyó un enorme edificio con administración y depósito.

La bodega creció vertiginosamente. Alcanzó a moler 17 millones de kilos de uva y elaboró 15 millones de litros de vinos finos y comunes. En su apogeo, la empresa llegó a tener 30 plantas fraccionadoras, distribuidas en distintos lugares del país. Además, contaba con 40 vagones tanques propios en el Ferrocarril Belgrano y 25 en el San Martín, elaboraba a su vez 2 millones de litros de vino oporto para la bodega licorista Saenz Briones y Cía, que luego vendía al mercado con la marca 'Oporto El Abuelo'.

Además, tenía un novedoso sistema de propaganda que consistía en pintar con letras grandes 'La Superiora' en los vagones del ferrocarril y en camiones tanque, para que se conociera el vino que llegaba a Buenos Aires. En 1931, a la flota de vagones y camiones, se sumó un avión, que pretendía mejorar el sistema de inspecciones que Lemos hacía en las bodegas del país.

Otro hito lo alcanzó en 1936, cuando se realizó la primera exportación de extracto de uva La Superiora hacia Inglaterra.

Lemos, por su parte, era filántropo y sus acciones muy conocidas. Permitió que los obreros pudieran convertirse en socios, becaba a alumnos de las escuelas de Mendoza y San Juan y entregaba ropa y útiles en las escuelas más necesitadas. Además, fue recordada su solidaridad tras el terremoto de 1944.

Este espíritu lo llevó a que, pocos meses después de constituida la Sociedad Anónima La Superiora, sometió al directorio el proyecto de asociar a la empresa a sus obreros, empleados y ex empleados, algo que las empresas no hacían en ese momento.

Comenzó a fomentar el ahorro, aceptando depósitos a los que aplicaba un fuerte interés hasta alcanzar el importe de las acciones. Estas tenían un interés mínimo garantizado del 8% y sus propietarios participaban del dividendo correspondiente. Lemos decía que el ahorro es una indicación de carácter y es evidente que quien lo practica tiene dominio sobre sí mismo y un propósito definido en la vida.

En la década del 30 la empresa fue premiada en el Congreso de la Uva en Túnez, por sus productos: mermelada de uva, caramelos de uva, pan de uva, y extracto. Creó el Palacio de la Venía, un lugar donde concentró el mejor y más representativo de la industria para mostrarla a los que, lejos de Cuyo, desconocían este mundo.

Tenía una elaboradora en miniatura, un vitis bar para degustaciones y reuniones sociales, una biblioteca enológica, un salón pictórico alegórico, un museo y una escuela de sommeliers.
Pero esta meca del vino en Buenos Aires, no solamente ofrecía vinos La Superiora, sino que también estaban los mejores vinos del país de distintos productores. Lemos desconocía el significado del egoísmo.


En 1931, se sumó a la flota de camiones, autos y vagones de tren de la empresa, un avión, para realizar de forma más eficiente y rápidas las inspecciones en las bodegas del país. Más tarde, en 1936, Lemos realizó la primera exportación de extracto de uva La Superiora hacia Inglaterra.

A los mejores alumnos de las escuelas de Mendoza y San Juan, Lemos los premió con cuadernos de ahorro postal, que se entregaban una vez al año junto con subsidios para ropa y útiles en las escuelas más necesitadas, los primeros fueron en 1942. En Mendoza, construyó una escuela y levantó un barrio para los obreros.

El inmigrante falleció en Mendoza en 1946 y La Superiora siguió funcionando varias décadas después. Sin embargo, entró en decadencia y tras años de abandono, en 1997, fue rematada. El complejo, convertido a esa altura en un lugar peligroso, conoció de proyectos para reflotarlo, sin que tuvieran éxito. Hasta que, la Municipalidad de Rawson declaró a la bodega y su terreno de utilidad pública, para poder expropiarla con el fin de construir el centro cultural y deportivo.

A pesar de su antigüedad, la estructura, cimientos y paredes se han conservado en buen estado, lo que posibilita la puesta en valor histórico-cultural del lugar tan importante para la historia de Rawson.

Como símbolo, se recuperó además su tanque de agua, que ya funciona como depósito, y se restauró la chimenea, que quedará como elemento decorativo. Mientras que, un galpón será usado como depósito.

Fuentes: La Región Internacional (España); San Juan al Mundo, Fundación Bataller, Diario de Cuyo, Tiempo de San Juan, testimonios orales.

 Los hijos de Lemos cuando se puso un monolito. Una importante calle que atraviesa Rawson lleva su nombre.








 El personal de la bodega en su época de esplendor. Lemos propiciaba la participación accionaria del personal.









 Como símbolo de la Bodega La Superiora, se recuperó además su tanque de agua, que ya funciona como depósito, y se restauró la chimenea, que quedará como elemento decorativo. Mientras que, un galpón será usado como depósito. En esta foto como eran en los años 50.







 Bodega La Superiora en Russel (Maipú). Vista de cuerpos industriales, calle, busto del fundador y edificio de administración con mástil, 2007. Allí hizo sus primeras inversiones Lemos.







 El jerez “Don Juan”, el champagne “Protocolo” y la chicha “Chichuva” fueron algunos de los productos de La Superiora










 La chicha “Chichuva” fueron algunos de los productos de la Bodega La Superiora







 La foto muestra años de abandono en la Bodega La superiora







 El complejo polideportivo La Superiora fue inaugurado en noviembre de 2019, tiene capacidad para 2.500 personas sentadas




GALERIA MULTIMEDIA
El personal de la bodega La Superiora en su época de esplendor. Lemos propiciaba la participación accionaria del personal.
la superiora bodega polideportivo